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II Encuentro Planeta Vial
29
Mar

La conducción autónoma a debate

El último accidente mortal por atropello con un coche autónomo hace saltar las alarmas.

Un atropello mortal por parte de un vehículo de Uber en fase de pruebas ha puesto sobre la mesa de nuevo el debate sobre la seguridad de los vehículos autónomos. En esta ocasión la imprudencia de la víctima, al cruzar por un lugar inadecuado, de noche y con evidente falta de prevención por su parte ha sido la principal causa del accidente. 

¿Podemos afirmar que nos encontramos ante una tecnología insegura? En absoluto, pero si debemos abrir una reflexión sobre los periodos necesarios para implantar un sistema que en último término (nivel 5) pretende eliminar el volante y los pedales de los vehículos. Nos encontramos ante una tecnología joven, sumamente complicada y con unas exigencias prácticamente infinitas en lo relativo a análisis, toma de decisiones y reacción. El primer problema lo encontramos en el análisis. Las cámaras dobles que generan imágenes en tres dimensiones y los radares de diferente ángulo y alcance son los “ojos” del sistema y están expuestas las primeras a efectos de la luz que incide sobre ellas, ya que son sensibles a deslumbramientos idénticos a los que sufrimos los conductores. Los radares son menos sensibles a esos efectos, pero están expuestos a suciedades en la antena que pueden comprometer su función. 

La toma de decisiones es un problema de software y de que el mismo se ajuste a la legalidad vigente en cada momento, lo cual puede no coincidir con la ética y ello también plantea reflexiones muy encontradas.

En tercer lugar tenemos la reacción del vehículo. Mientras un conductor atento y con ciertas destrezas puede efectuar una súbita maniobra de esquiva con el volante, un coche autónomo por ahora no lleva a cabo esa maniobra y se limita a frenar, eso sí, con un tiempo de reacción mucho más rápido que el de un ser humano. 

Queda mucho tiempo, primero para solucionar los problemas técnicos que plantea la tecnología, segundo para solventar las cuestiones legales y tercero algo más para convencer a los conductores de que esa tecnología es 100% segura. Mientras tanto, los desarrollos de esos sistemas están proporcionando a los conductores unas ayudas electrónicas a la conducción impagables, sumamente eficaces y que reducen drásticamente los riesgos de accidente. Aprovechémoslas, valorémoslas como lo que son, ayudas y no sustitutos, y mejoraremos significativamente las cifras de siniestralidad. Mientras tanto, sigamos atentos al volante.  

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